Pedro VARGAS – 1922-2004

Datos biográficos

En la comunidad del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Santiago de Chile, a las 06.25 hrs. del día jueves 11 de marzo de 2004, a causa de un accidente vascular encefálico trombótico, insuficiencia cardíaca completa e insuficiencia renal crónica, falleció el PADRE PEDRO FLORIDOR VARGAS TORO, a.a.

§  El Padre Pedro nació en Los Andes el 25 de noviembre de 1922, (o el 1 de agosto, según el certificado de Bautismo), hijo de Floridor y Bonifacia.

§  Fue bautizado en la Parroquia de San Esteban, el 16 de septiembre, según el certificado de bautismo) y confirmado en la Parroquia El Tránsito, de Los Andes.

§  Los estudios primarios los efectuó en las Escuelas N°1 y N°3, de Los Andes; entre 1929 y 1934. La Enseñanza Media, en la Escuela Apostólica de Mendoza, Rengo, entre 1935 y 1940. Ese mismo año sacó su bachillerato en Letras por la Universidad de Chile.

§  Para la Filosofía, cursó el primer año en El Golf en 1941 y, después de su noviciado realizado también en El Golf el año 1942, cursó el segundo año de Filosofía en el Seminario Mayor de Santiago, el 18 de febrero de 1943.

§  Su primer año de Teología lo cursó en la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1944. Los años 1945 y 1946 se desempeñó como profesor en la Escuela Apostólica de San Martín de Tours, Argentina, donde emitió su Profesión perpetua el 22 de abril de 1946. Entre los años 1947 y 1950, termina su Teología en Layrac, Francia,

§  Fue ordenado diácono por Monseñor Jean Marcel Rodié, en Layrac, Francia, en octubre de 1949.

§  En Layrac, Francia, fue ordenado sacerdote, el 18 de diciembre de 1949, por Monseñor Rocié.



Cargos y responsabilidades

§  Fue vicario parroquial y profesor en Lota, desde octubre de 1950 hasta fines de 1951 Entre 1952 y 1953 se desempeñó como Vicario parroquial y profesor en El Golf. Y los años 1954 y 1955 volvió a ser profesor en la Escuela Apostólica de Mendoza, Rengo.

§  En 1856 volvió a El Golf como Vicario parroquial y profesor de filosofía.

§  Desde 1957 hasta 1964 fue Superior del Escolasticado y profesor en El Golf. Y, además, fue Cura Párroco los dos últimos años.

§  Desde 1964 a 1969 se desempeñó como Asistente general en Roma, del P. Wilfrid Dufault.

§  A su regreso a la Provincia fue Superior provincial, entre 1969 y 1974. Durante estos años inició sus estudios de psicología y obtuvo su título en la Universidad de Chile. Desde el año 1975 se desempeñó como Vicario parroquial de Ntra. Sra. de los Angeles. En 1978 tuvo labores de capellán auxiliar, sin contrata, del Ejército de Chile.

§  Desde 1981 a 2000, fue Ecónomo provincial.

§  Permaneció descansando, y con tratamiento médico en la Enfermería de la comunidad de Lourdes, desde el 31 de agosto de 2001.

§  Aquejado de grave enfermedad, rodeado de sus hermanos de comunidad, expiró en la madrugada del 11 de marzo de 2004, en Lourdes, Santiago de Chile.

§  Sus restos mortales descansan en la Cripta de los Religiosos Asuncionistas, en Lourdes, Santiago.

Homilia en los funerales del P. Pedro Vargas

El padre Pedro Vargas nos ha convocado esta mañana. Nos hemos reunido para devolverlo a las manos de Dios. Cada vez que una persona que ha convivido con nosotros emprende este camino de regreso definitivo a la Casa del Padre, quiera o no quiera, produce dolor y sentimientos de tristeza entre quienes hubieran querido todavía conservarlo a su lado.

Sí, la muerte tiene ese lado de tristeza por todo lo que implica de separación y de un cambio absoluto en la manera de comunicarnos porque ya nuestros sentidos no nos ofrecen ninguna utilidad.

Es una faceta de la muerte, la que nos hace sufrir, derramar lágrimas, sentir pena. Pero, como cristianos, no podemos olvidar lo que Jesús nos tiene dicho sobre ella. La muerte es el umbral que nos permite entrar en otra dimensión, para la que precisamente nacimos: estar para siempre con Dios.

No me cabe duda que frente al fallecimiento del P. Vargas, muchos de ustedes experimentan los mismos sentimientos: dolor y al mismo tiempo alegría por quien ha cumplido el recorrido de su vida y hoy descansa en el Señor.

Pedro nació en Los Andes en 1922, hijo de Floridor y Bonifacia. Y no ocultaba su orgullo por haber nacido andino. Como era costumbre en esa época, a los 12 años continuó sus estudios en el Seminario Menor de Mendoza, Rengo, donde los religiosos asuncionistas recibían a quienes sentían alguna inclinación por la vida religiosa y sacerdotal, permitiéndoles así continuar con su enseñanza de estudios secundarios.

A los 21 años llegó por primera vez a la parroquia de El Golf. Ahí le correspondió vivir su año de noviciado durante el año 1942, al final del cual profesó como religioso de esta familia religiosa que hoy lo devuelve a las manos de Dios. Cursada la filosofía exigida por el curriculum de estudios, y luego de haber cursado el primer año de teología en la Universidad Católica de Santiago, se desempeña como profesor en la Escuela Apostólica de San Martín de Tours, en Buenos Aires. Posteriormente es enviado a Francia y ahí, en Layrac, Casa de Estudios de Congregación en esa época, prosigue sus estudios de Teología, hasta que finalmente es ordenado sacerdote en 1949.

Vuelto a Chile, sus primeros años se desempeñó como profesor en Lota, en El Golf, en la misma Escuela Apostólica de Mendoza donde él mismo había estudiado y , nuevamente en El Golf. Le correspondió ser Superior de esa comunidad religiosa y párroco de Nuestra Señora de los Angeles durante dos años. De ahí fue tomado para trasladarse a Roma y desempeñarse como Asistente del Superior general de la Congregación durante seis años. Volvió a Chile y nos prestó el servicio como Superior provincial entre los años 1969 y 1974. Años después, entre 1981 y el año 2000 ejerció como ecónomo de nuestra Provincia.

Desde 1975 se desempeñó como vicario parroquial en la parroquia Nuestra Señora de los Angeles, donde muchos de ustedes lo conocieron, e inició sus estudios de psicología en la Universidad de Chile. Allí prestó por más de 25 años sus servicios pastorales y profesionales.

Su salud fue probada muchas veces, hasta que en el transcurso del año 2002, sus superiores consideraron que debía iniciar el retiro de sus funciones activas para dejarse cuidar en forma más sistemática. Llegó entonces a este Santuario de Lourdes. Gracias a los cuidados solícitos recibidos, especialmente por quienes lo atendieron como sus enfermeras de día y de noche durante todo este tiempo, su vida se prolongó hasta la madrugada de ayer. Su cuerpo ya no resistía. Y habiendo recibido el sacramento de los enfermos, el Señor dispuso llevarlo consigo.

Personalmente puedo decir que me tocó compartir con él muchas cosas, de esas cosas fáciles y comunes de las cuales está salpicada la vida, como también cosas más difíciles y complicadas de llevar. Fue formador mío en mis primeros años de Vida religiosa y sólo Dios sabe cuánto a él debo agradecerle por su apoyo y comprensión. Dios se lo anote a su haber.

La vida de una persona puede resumirse en pocas líneas. Juzgamos siempre por lo externo y por lo que logramos percibir. Quizás por eso, no todos opinan lo mismo de cualquiera de nosotros. Y tratándose de una vida consagrada libremente al Señor y a las personas, suele acontecer lo mismo.

Y cada uno de nosotros sabe, que nuestra vida personal la vamos tejiendo con actos heroicos y generosos en la medida de nuestras posibilidades; pero también, con nuestras limitaciones personales y las naturales debilidades humanas. Siempre, al final, sólo Dios sabe cuánta santidad logramos en el tiempo siempre escaso que se nos da para vivir. Sólo Dios está en condiciones de evaluar nuestros esfuerzos, éxitos y fracasos.

Pero tenemos mucha suerte porque nuestro Dios es el Dios que Jesucristo nos enseñó a conocer y amar: un Dios que como Padre amoroso, lleno de ternura y misericordia, nos está siempre esperando al final de nuestro camino. Anclados en esta convicción que proviene de nuestra propia fe, plenamente confiados, devolvemos a las manos de Dios a este hermano nuestro que nos fue dado durante 61 años, desde su Primera profesión religiosa, como compañero de camino.

Su muerte que hoy nos congrega, nos recuerde que nada es duradero y que hoy estamos preparando ya el encuentro definitivo con Dios. Y que la Virgen María, a quien manifestó tierna devoción durante su vida, lo presente a Dios con lo mejor de sí mismo.

P. Miguel Fuentealba M., a.a.

Lourdes, 12 de marzo de 2004

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Bibliographies